El Gobierno chileno fijó en un plazo máximo de dos años la implementación del escudo físico fronterizo en el norte del país, una iniciativa que busca reforzar el control en los límites con Perú y Bolivia.
El proyecto, denominado Escudo Fronterizo, es liderado por el comisionado presidencial, el almirante (R) Alberto Soto, quien detalló que la estrategia es multidimensional e incluye infraestructura física, tecnología, ajustes legales y gestión operativa.
«Nosotros pensamos que el escudo físico antimovilidad de la frontera norte debería estar terminado en aproximadamente dos años como tope«, aseguró Soto en entrevista con La Tercera.
El plan considera intervenir cerca de 400 kilómetros de los sectores más vulnerables de la frontera, en un territorio que supera los 1.100 kilómetros de extensión total. Las obras ya comenzaron con la excavación de zanjas, con un primer tramo estimado en alrededor de 100 kilómetros.
«En Tarapacá tenemos que hacer aproximadamente 30 kilómetros. En Antofagasta otros 30 más», explicó el exuniformado, quien añadió que las barreras incluirán también muros, concertinas y otros elementos disuasivos.
«Tenemos 1.100 kilómetros de frontera y no las llenaremos de zanjas, eso es imposible. Las zonas vulnerables son las zonas del altiplano y ahí no tienes cómo parar que alguien pase, no hay rejas, nada, hay solo una línea imaginaria», sostuvo.