La crisis en Medio Oriente sumó este martes un nuevo factor de alarma, luego de que la Guardia Revolucionaria de Irán anunciara que comenzará a atacar a compañías estadounidenses activas en la región a partir de este miércoles.
La advertencia fue difundida por medios vinculados al aparato estatal iraní y aparece como una represalia por los ataques que Teherán atribuye a Estados Unidos contra su territorio.
El anuncio eleva la tensión en un escenario ya marcado por la presión sobre el estrecho de Ormuz, el alza del precio del petróleo y el temor a una expansión del conflicto hacia objetivos económicos y corporativos. De acuerdo con los reportes conocidos durante la jornada, la amenaza no apunta solo a infraestructura militar o gubernamental, sino también a firmas privadas con operaciones en Oriente Medio, lo que abre un frente especialmente delicado para el comercio y la seguridad regional.