Alto Hospicio ya no es la pequeña localidad que comenzó a expandirse sobre la meseta hace poco más de tres décadas. La construcción de nuevos barrios, el crecimiento de su población, la llegada de actividades comerciales y productivas y una demanda cada vez mayor por viviendas, calles, transporte, equipamientos y áreas verdes transformaron completamente el territorio. La ciudad creció a gran velocidad y ahora enfrenta uno de sus mayores desafíos: conseguir que la planificación pueda anticiparse al desarrollo urbano en vez de continuar reaccionando después de que éste ya ocurrió.
Ese es el escenario en que se desarrolla la actualización del Plan Regulador Comunal de Alto Hospicio, proceso que ha entrado en una etapa decisiva de participación ciudadana y que reunió, a través de una mesa ampliada, distintas miradas sobre cómo debería crecer y organizarse la comuna durante las próximas décadas.
La instancia permitió discutir materias que parecen técnicas, pero que tienen efectos concretos en la vida cotidiana de miles de familias. Entre ellas se encuentran el uso de suelo, la intensidad de ocupación, el límite urbano, la movilidad y las áreas verdes. Son definiciones que determinarán dónde podrán emplazarse viviendas, comercio, equipamientos y actividades productivas, cuánto podrá construirse en determinados sectores, hasta dónde podrá extenderse la ciudad y qué condiciones deberán existir para conectar adecuadamente los nuevos barrios con el resto de Alto Hospicio.
Los acuerdos alcanzados durante esta etapa constituirán la base para la formulación del anteproyecto del Plan Regulador Comunal, transformando las observaciones y propuestas recogidas en criterios concretos de planificación territorial.
La participación buscó precisamente que el futuro plano de Alto Hospicio no se construya únicamente desde escritorios técnicos. Habitantes de sectores como Santa Rosa, El Boro, La Pampa, Los Cóndores y La Mula aportaron su experiencia cotidiana sobre los problemas y oportunidades existentes en sus barrios. A ellos se sumaron organizaciones sociales, gremios, empresas y distintos comités, incorporando una mirada más amplia sobre las necesidades habitacionales, sociales, productivas y ambientales de una ciudad en permanente transformación.
El objetivo es avanzar hacia un desarrollo urbano inclusivo, capaz de compatibilizar las distintas realidades presentes en el territorio. Porque el Alto Hospicio residencial convive con una intensa actividad económica y productiva, mientras sectores consolidados deben relacionarse con áreas que todavía presentan posibilidades de expansión. Ordenar esas funciones será una de las principales tareas del nuevo instrumento.