El Rey Felipe VI se convirtió este martes en protagonista de primer orden en la transición política de Chile entre un gobierno claramente de izquierdas a otro de derechas sin complejos.
El jefe del Estado, con una muy nutrida agenda en la quinta economía de América Latina, se reunió con el presidente electo, José Antonio Kast, para visitar posteriormente en el Palacio de La Moneda a quien entregará este miércoles el poder, Gabriel Boric.
Sonriente, el monarca ingresó dos minutos antes de la hora pactada al Palacio Cousiño, en pleno centro de la capital chilena. Lo acompañaban el jefe de la Casa del Rey, Camilo Villarino Marzo, la embajadora española en Chile, Laura Oroz, la secretaria de Estado para Iberoamérica, el Caribe y el español en el mundo, Susana Sumelzo, así como la consejera diplomática de la Casa Real, Carmen Castiella Ruiz de Velasco.
Kast recibió al Rey junto a su designado canciller, Francisco Pérez MacKenna, y otros funcionarios.
El monarca, que se retiró sonriente del palacio tras los 45 minutos de reunión, se vio poco después con Boric en el Palacio de La Moneda, en una reunión que incluyó también al actual canciller, Alberto Van Klaveren, y otros altos cargos. Una vez más, fue sobradamente puntual: llegó nueve minutos antes del comienzo de la reunión.