Para el segundo semestre de 2021 el denominado Barrio Boliviano de Iquique ya se había convertido en centro de operaciones del Tren de Aragua en la ciudad. A ese histórico sector, específicamente a la intersección de calles Esmeralda y Juan Martínez, llegaban en masa los cientos de migrantes que cada día atravesaban ilegalmente la frontera a la altura de Colchane. Algunos continuaban desde allí su recorrido a Santiago en buses fantasma y otros, que ya se habían quedado sin dinero, comenzaban a deambular por la ciudad.
La situación escaló un nivel de violencia insospechado —que incluso captó la atención de la prensa internacional— el sábado 25 de septiembre de 2021, cuando una marcha en contra de la migración ilegal en Iquique terminó con algunos descolgados quemando carpas y pertenencias de un grupo de extranjeros que se había asentado provisoriamente en una plaza.
Y es que a esa altura el crimen organizado internacional tenía el control absoluto de la frontera a la altura de Colchane por el lado chileno y Pisiga del boliviano, pues vieron allí un negocio rentable que, literalmente, defendieron a muerte.