Los gobiernos de Bolivia y Chile confirmaron la entrada en vigor de un acuerdo de homologación recíproca de licencias de conducir, con miras a dar un «rostro humano» a la diplomacia y profundizar la relación bilateral entre ambos países.
El anuncio fue realizado en La Paz en un evento liderado por el ministro de Exteriores de Bolivia, Fernando Aramayo, y el cónsul general de Chile, Fernando Velasco, junto a autoridades y funcionarios de otras instituciones.
Aramayo resaltó el trabajo de las entidades «que han materializado» el documento y aseguró que la labor de las autoridades es «procurar mejores días y situación de bienestar a los bolivianos en Chile, a los chilenos en Bolivia y a quienes transitan diariamente» entre ambos territorios.
«Es el rostro que queremos darle a nuestras relaciones internacionales, un rostro humano que tenga por delante los intereses de ambos pueblos y que permite entender que la diplomacia tiene que estar al servicio de los intereses de nuestros ciudadanos», añadió.
El acuerdo entró en vigencia el pasado 30 de abril y supone «un avance sustantivo en la facilitación de la movilidad humana y en el reconocimiento mutuo de documentos», indicó el viceministro interino de Gestión Consular e Institucional de Bolivia, René Gonzalo Rivera.
Las entidades encargadas de atender las solicitudes de homologación son el Servicio General de Identificación Personal (Segip) de Bolivia y la Subsecretaría de Transportes de Chile (Subtrans Chile).
El director del Segip, Juan Diego Tejerina, explicó que mediante este reconocimiento mutuo, los ciudadanos bolivianos y chilenos podrán obtener en el país de residencia una licencia de conducir «equivalente» a la que ya poseen «sin la necesidad de dar nuevos exámenes», ni teóricos, ni prácticos.
Los interesados deben hacer la solicitud mediante un correo electrónico ante el Segip o en la plataforma de la Subtrans, según corresponda, y una vez aceptada la homologación, deberán presentar la licencia de conducir original, la cédula de identidad de extranjero y un certificado médico y psicológico en el caso de Bolivia y «psicotécnico» en el caso chileno.