El Gobernador Regional de Tarapacá, José Miguel Carvajal, planteó que la recuperación tras las recientes precipitaciones que afectaron a la región no puede limitarse a reparar los daños, sino que debe convertirse en una oportunidad para adaptar la infraestructura regional y disminuir el impacto de futuros eventos climáticos.
La autoridad explicó que, pese a los avances de los últimos años en instrumentos como los planes reguladores, el Plan Regulador Intercomunal Costero, los planes de gestión de riesgos y la construcción de obras de mitigación, la adaptación de ciudades como Iquique o Alto Hospicio requiere inversiones de una magnitud mucho mayor.
“Iquique va a cumplir 150 años y gran parte de su infraestructura evidentemente no fue pensada considerando el cambio climático. Lo que hemos avanzado durante los últimos cinco o diez años sigue siendo menor frente a todo lo que tenemos que adaptar. Por eso necesitamos recursos, especialmente para aquellas infraestructuras que son más sensibles, como el área de salud y sus recintos”, señaló Carvajal.
“REPARAR, PERO CON SENTIDO”
De acuerdo con una primera estimación planteada por la autoridad, reparar los daños que dejaron las precipitaciones podría requerir del orden de 40 mil a 50 mil millones de pesos, considerando distintas afectaciones, entre ellas el socavón registrado en la Ruta 16 que une a Iquique con Alto Hospicio y el resto de la Provincia del Tamarugal. Sin embargo, advirtió que adaptar la infraestructura para enfrentar de mejor manera futuros eventos demandaría una inversión considerablemente superior.
“Ahí está la disyuntiva: si vamos a disponer recursos solamente para reparar o si vamos a aprovechar esta instancia para generar las condiciones y adecuaciones necesarias para que la próxima lluvia no produzca el mismo impacto. Pensar en esa adaptación puede significar una inversión al menos diez veces mayor”, explicó.
Para Carvajal, esto implica que las obras que se ejecuten no reproduzcan las mismas condiciones que existían antes de la emergencia. “Tenemos que reparar, pero reparar con sentido. No se trata solo de colocar un cholguán donde se cayó; se trata, por ejemplo, de cambiar una techumbre y dotarla de un sistema de aguas lluvias. Tenemos que pensar también en el próximo invierno altiplánico y en cómo hacemos que nuestra infraestructura esté mejor preparada”, sostuvo.