La posibilidad de suspender TikTok o Snapchat para contener los saqueos en los comercios ha abierto una brecha política en Francia.
La iniciativa que baraja el Gobierno despierta dudas sobre su viabilidad jurídica y las críticas de la izquierda, que la considera una afrenta a la libertad de expresión.
En una de las democracias más asentadas de la UE, la tensión entre la preservación de las libertades individuales y colectivas y la necesidad de asegurar el orden público se refleja en este momento tanto en la batería de prohibiciones de manifestaciones durante este fin de semana, como en el papel de las redes sociales.
Tras las escenas de violencia urbana y de saqueos vividos en varios puntos de Francia el 17 y el 18 de octubre, al margen de manifestaciones contra el encarecimiento de la vida, el Gobierno galo admitió que estudia la posibilidad de suspender el uso de las redes durante las jornadas de movilización.
Para el Ejecutivo, los alborotadores organizan los saqueos en tiempo real, a través de mensajes cifrados en plataformas como TikTok o Snapchat. Por ello, el ministro del Interior de Francia, Laurent Nuñez, ha abierto la puerta a una eventual suspensión.
De acuerdo con el politólogo del CNRS y especialista en orden público Sébastien Roché, el Gobierno francés incurriría en «un análisis bastante burdo» si decretase una medida así.
«En la historia reciente de Francia en 2005 (graves disturbios en la periferia parisina), o en mayo del 68, no había redes. Estas son un canal de comunicación hoy muy utilizado, pero el estallido social y la movilización colectiva pueden producirse perfectamente al margen de este medio», sostuvo Roché en declaraciones a EFE.