La actividad se desarrolló junto a la comunidad local, representantes de servicios públicos como el seremi de Medio Ambiente, Wladimir Chávez; el seremi (s) de Agricultura, Adolfo Hidalgo, el consejero regional Octavio López, docentes e investigadores de UNAP y otras universidades, y actores vinculados a la Mesa Técnica de Humedales Altoandinos de Tarapacá, permitiendo conocer en terreno las acciones de monitoreo comunitario, los desafíos de conservación y las oportunidades de articulación interinstitucional para la protección de estos espacios estratégicos para la seguridad hídrica y la biodiversidad regional.
Desde la comunidad de Cancosa, Diego Araníbar destacó la relevancia de los proyectos de conservación con enfoque territorial, señalando que “a través de estos proyectos se financian espacios de conservación y protección del territorio, los que como comunidad administramos para avanzar hacia un uso más sostenible, resguardando los conocimientos ancestrales y tradicionales de cada territorio”. En ese sentido, valoró el trabajo conjunto con las instituciones en Lagunillas y el rol de los gestores ambientales de la comunidad, “porque fortalecen la identidad y pertinencia territorial, siendo quienes mejor conocen los usos y prácticas que aquí se realizan”.
Por su parte, el seremi Wladimir Chávez, relevó el avance de la Mesa Técnica de Humedales Altoandinos y el inicio del funcionamiento del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), indicando que estas instancias reflejan años de trabajo colaborativo. “Esperamos que la participación efectiva continúe y que el nuevo Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas tenga un buen trabajo con las comunidades, de manera que el reglamento permita proteger el medio ambiente y mantener estos ecosistemas relevantes para la región”, afirmó.
En tanto, la jefa de Áreas Protegidas de CONAF Tarapacá, Natalia Piñones, señaló que la jornada se enmarca en la décima sesión de la Mesa de Humedales Altoandinos de Tarapacá, espacio que durante 2025 ha permitido articular a servicios públicos, academia y comunidades indígenas. “Estar hoy en el territorio es fruto de ese trabajo de articulación. Conversamos sobre el monitoreo que realiza la comunidad en Lagunillas y sobre los desafíos de la transición al SBAP, así como la necesidad de entregar instrumentos técnicos que integren la sabiduría ancestral con el conocimiento técnico-académico”, indicó.
La protección de humedales como Lagunillas es clave para la conservación de la biodiversidad, la regulación hídrica de las cuencas altoandinas y el resguardo de los modos de vida de las comunidades que históricamente han habitado estos territorios.